Los originarios en Antioquia

Antes de llegar los conquistadores tiempo que se conoce como época prehispánica, en el territorio de la actual Colombia habitaban dos grandes familias indígenas, los Caribes y los Chibchas.

Antioquia estaba poblada por Caribes. Salvo por algunos escasos grupos de la familia cunas en la región del Darién, un área costera al extremo norte del departamento, no existen registros de población chibcha en la zona antioqueña.

Las etnias caribes del territorio de Antioquia fueron clasificadas a su vez desde muy temprano en subdivisiones a las que se les continuó llamando familias. Las más notables fueron Catías, Nutabes y Tahamíes, que habitaron básicamente las zonas del centro.

Otro grupo importante que habitó a Antioquia en las zonas del sur fue el Quimbaya, sobre el cual subsisten algunos registros.

Hubo otros grupos, pero fueron ésos los conglomerados más destacados con que se encontraron los conquistadores a su arribo a Antioquia. Su contacto con los quimbayas tuvo poco que ver con la evolución del departamento, pues Jorge Robledo, el principal conquistador de Antioquia, sometió rápidamente a los pocos que encontró, y los que quedaron desaparecieron rápidamente.

La historia se centró entonces en las turbulentas relaciones de los españoles con los grupos caribes, los cuales, pese a su numerosa y mayoritaria presencia y a su conocida bravura y cultura guerrera, terminarían dominados o exterminados por los ibéricos en los procesos de la conquista y la colonización.

Durante estos procesos se presentaron sangrientos enfrentamientos, que llevaron a los nativos sobrevivientes a dispersarse, e incluso a suicidarse antes de verse sometidos. Fue así como en la región los indígenas desaparecieron casi por completo. Los pocos que sobrevivieron se desplazaron hacia el territorio del Chocó. Actualmente, la población indígena del departamento de Antioquia escasamente.

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Los españoles en Antioquia

 

Mariscal Jorge Robledo, busto en Medellín

El primer español que pisó Antioquia fue Rodrigo de Bastidas, quien estuvo en el Darién en el año 1500. Diez años después, Alonso de Ojeda fundó a San Sebastián de Urabá, cerca de lo que hoy es el municipio de Necoclí. Sin embargo, las primeras incursiones españolas de fondo en Antioquia se produjeron solo desde 1537. En este año, una expedición comandada por Francisco César recorrió las tierras del Cacique Dabeiba, llegando hasta el río Cauca y rescatando de las tumbas indígenas un importante tesoro. Sin embargo, los hombres del Cacique Nutibara hostigaron a la hueste española, obligándola a volver a Urabá.

En 1541, el conocido Mariscal Jorge Robledo partió del desaparecido asentamiento español de Arma, un poco más abajo de Aguadas al sur de Antioquia, en una expedición hacia el norte por la ribera derecha del río Cauca.

Lejos de allí, hacia el norte, ese mismo año Robledo fundaría en esa ribera la población de Santa Fe de Antioquia, trasladada un año después por Juan Cabrera a la otra ribera del río, la occidental, y en 1587 trasladada por don Gaspar de Rodas al lugar que hoy ocupa. Santa Fe de Antioquia es considerada desde entonces la Ciudad Madre de Antioquia.

Esta ciudad fue erigida desde entonces como Capital de la Provincia de Antioquia, designación que conservaría hasta el año de 1826, cuando la categoría de ciudad capital le fue cedida a Medellín

Influencia vasca en Antioquia

Después del debate iniciado por la idea del origen judío de los antioqueños desde mediados del siglo XIX hasta la mitad del siglo XX, sobrevino la hipótesis del origen vasco. De esto se encargaron especialmente dos historiadores norteamericanos: Everett Hagen y Leonard Kasdan. Hagen consultó la guía telefónica de Medellín en 1957 y constató que un 15% de los apellidos eran euskaldunes, de origen vasco, encontrando luego que dentro de los empresarios este porcentaje de apellidos constituía hasta un 25%, lo que le permitió concluir que la herencia vasca era muy importante para explicar el mayor desarrollo industrial de Antioquia en el contexto colombiano. Estas ideas fueron sustentadas por los representantes de las teorías desarrollistas, quienes buscaron justificar el crecimiento empresarial a partir de “la personalidad de los grupos sociales”.

Se encontraron en el directorio telefónico casi un centenar de apellidos vascos, algunos con mucha abundancia de nombres.

El uso del idioma vasco (euskera) en el actual territorio de Colombia se remonta a las primeras exploraciones ocurridas en 1499, durante el tercer viaje de Colón, pues se dice que desde ese momento en el territorio se hacía sentir una fuerte presencia de vascos. Algunos tan destacados como el piloto y geógrafo Juan de la Cosa, apodado “El vizcaíno” (aunque algunas fuentes reputadas y solventes afirman que no era oriundo de Vizcaya, sino que nació en Santoña, Cantabria).

De ahí en adelante, los vascos comenzaron a venir regularmente y se distribuyen por toda la geografía nacional. Debido a esta presencia es que el departamento colombiano de Antioquia ha sido considerado como un eje importante de la inmigración vasco-navarra, principalmente durante la época colonial, cuando centenares de vascos migraron por estar vinculados a las empresas de colonización españolas.

A quienes se han interesado por investigar sobre la presencia de Euskal Herria en el departamento de Antioquia y en Colombia, una de las preguntas que les ha inquietado se refiere al uso y permanencia de la lengua vasca en sus actuales territorios.

Se estima, (por ejemplo para el caso antioqueño —una comarca pequeña a donde llegaron unos centenares de peninsulares de los cuales una buena porción eran [[vascos), que subsisten algunos aspectos de la cultura y tradiciones traidas por los colonos vascos, sin hacer todavía mención a su particular idioma, pues se ha hecho impreciso rastrear el uso del euskera en el actual territorio antioqueño y colombiano, debido a que el vasco siempre fue una lengua marginada, de la cual al parecer no quedaron evidencias escritas en Antioquia.

A este respecto, es apenas previsible que la corona española, para mantener el monopolio de las empresas de ultramar, mantuviera políticas de restricción a los ciudadanos que no pertenecieran al entonces imperio español, y mucho menos permitiría que se hablaran otras lenguas distintas al idioma castellano. De manera que aquellos vascones invitados a participar de las empresas de colonización en Indias, y los extranjeros en general, tenían que conocer el idioma oficial, es decir, el castellano; de ahí el predominio de vascos castellano-parlantes o bilingües.

Pese a estas restricciones, es posible rastrear todavía en la historia del actual territorio colombiano referencias a la antigua lengua de los vascones. Una referencia que se tiene muy antigua del empleo del euskera en el territorio colombiano, se dio en relación a Lope de Aguirre, un guipuzkoano apodado “El loco”. Aguirre, con su rebeldía, llegó a desafiar el imperio español, realizando actos en contra de los súbditos de la corona española. Pedro de Ursúa, un navarro fiel al rey español, quien además fue el fundador de la Pamplona del oriente colombiano, expresó que éste podía persuadir a los soldados de Aguirre a que se le rebelaran, si les hablaba en euskera.

Durante el exilio de 1936 varias familias vascas migraron hacia Colombia; muchas de estas familias eran vasco-parlantes y produjeron incluso textos en euskera sobre poesía como El Parnaso Colombiano; de igual forma, tradujeron del castellano al euskera algunas obras literarias de autores colombianos,

Aspectos historicos de Antioquia desde el siglo XVI al XXI

Por su aislamiento geográfico (al hallarse enclavada entre montañas), Antioquia sufrió en sus inicios problemas de abastecimiento, aparte de que su configuración de relieve no permitía la existencia de grandes extensiones de cultivos. Por ello, los antioqueños se dedicaron al comercio, especialmente del oro, y al desmonte de la selva para la colonización de baldíos, aunque esto fue dándose a partir de las reformas del visitador de la corona española Juan Antonio Mon y Velarde, en 1785. Debido a estas circunstancias, se transformaron en colonizadores y negociantes, contribuyendo a la expansión de la cultura antioqueña, ya a finales del siglo XIX.